Ellas, las Esposas de los Gobernadores de Oaxaca, 1834-2016

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A manera de prólogo

 

Una cita de Eduardo Galeano nos dice que en la historia del mundo y de nuestro país, encontramos historias mal contadas, por los mutiladores de la realidad que fue y que es, en donde se pierde ese fulgor que irradia el componente femenino, y quedan ciegos y mudos ante tradiciones ancestrales de machismo, racismo y militarismo mexicanos.

Nosotros agregaremos que durante siglos se han mantenido voces masculinas que borran por completo a la mujer. Años oscuros porque no era admitida ni su inteligencia ni su trabajo y la dejaban en la sombra. Lo respiré a pulmón cuando leí el libro los Gobernantes de Oaxaca. Historia (1823-1986) en donde aparecen como esposas de gobernadores, en unas cuantas líneas los nombres de Margarita Maza Parada y Carmen Romero Rubio, siendo ambas, mujeres quienes han traspasado el umbral de la fama y han sido recreadas ampliamente por varios historiadores. Podría agregarse que aparece, así, por casualidad, el nombre de Juana España, el de María Maceyra y el de María Klerian, pero hasta allí, el resto queda en el silencio, el olvido y la oscuridad.

Una de las características de nuestra cultura ha sido que el hombre y la mujer vivieran en esferas separadas que claramente respondían a la división de producción y reproducción dentro del núcleo familiar. La mujer debido a su condición reproductiva se quedaba en la sombra del hogar. Atendía al marido, criaba a los hijos, llevaba la economía doméstica y dirigía a los criados. No hacía vida social y sólo asistía a las funciones religiosas. Le estaba vedada cualquier osadía intelectual aunque fuera la de simple lectora. Aunque la historia nos ofrece en el pasado gloriosas excepciones.

La mujer se desenvolvió por largos periodos históricos, en el centro de la sociedad bajo roles establecidos. Roles en función de una organización patriarcal, clasista y autoritaria. Todavía en 1947 —de acuerdo a Valdés Echenique y Gomariz Moraga— el marido podía decidir si la mujer trabajaba dentro o fuera del hogar.

La desafortunada economía de México, la continua inestabilidad política y las repetidas invasiones extranjeras hicieron que el gobierno le permitiera a la mujer salir de casa, se integrara a la sociedad, se enriqueciera intelectualmente y fuera cambiando paulatinamente la relación entre los sexos. La época revolucionaria es la más recordada por el impulso que se le dio a la instauración del voto femenino y a la inclusión de la mujer en la vida política.

Finalmente se rompieron costumbres, lo que es muy difícil porque las costumbres se hacen leyes y hoy la mujer moderna del siglo XXI, es una mujer que vive el presente, cultivando su futuro, que trabaja por el porvenir y que en cierta manera deja atrás el pasado. Esto no se debe a una concesión gratuita, sino a que la mujer mexicana ha apretado el paso llevando en alto la antorcha de sus capacidades intelectuales, espirituales y físicas y en consecuencia, esa actitud propositiva ha hecho retroceder las sombras alimentando el brillo de la aurora que necesita el mundo, aunque sabemos es largo el trecho por caminar.

En cada periodo histórico de nuestro Estado: la Independencia, la creación de nuestro Estado, teniendo como primer gobernador a José María Murguía y Galardi, La Reforma, el Porfirismo, La Revolución, la Soberanía y el México Contemporáneo, la mujer ha sido producto de intensas transformaciones sociales e individuales que han sucedido en el transcurso del tiempo. Así ahora vemos que la mujer no solo vota, sino que en muchas sociedades desarrolladas gobierna países, genera proyectos e ideas, gerencia empresas líderes, o es mayoría entre estudiantes y graduados de carreras universitarias. Algo inconcebible años atrás.

Estas páginas nos muestran también que han existido mujeres muy por encima de todos los tabúes que imperaban para regir la situación de la mujer en Oaxaca. Mujeres extraordinarias que en diferentes áreas del quehacer social han marcado la diferencia.

Inmenso placer nos dio hacer público lo privado de cada una de estas  mujeres, mediante historias sublimes unas, valientes, innovadoras, felices y trágicas otras, que tienen que ver con ese tema tan actual y tan candente como es el de las mujeres, donde tánto hay que decir y reflexionar ya que formamos parte de la humanidad, en la que se quiera o no, representamos el 52% de la población total del Estado.

Cuando presenté en 2014 mi trabajo literario titulado Eternamente Oaxaca, incluí una página con nombres de esposas de gobernadores de Oaxaca, que por azares del destino fui registrando, poco a poco, con la idea de poder hacer algún día, un volumen con semblanzas que rescataran del olvido sus vidas, destinos e historias, para poder ser contempladas, desde ahora, con otros ojos, incluyendo fotografías inéditas de las biografiadas o de sus familiares.

Fueron noches de insomnio, de sueños, de recuerdos, de búsqueda, de frustración y de alegría, que se detuvieron por diversas razones en algo y en el tiempo, palabras que llamaron a palabras que se agolparon en nuestra mente. Pero llegó el día en que optamos por poner punto final a una tarea que sabíamos sería interminable por la riqueza y dificultad del tema, y decidimos no dejarlo “en el papel o un cajón” y compartirlo.

La elección se hizo de acuerdo a diversas circunstancias ya que hay cercanía con las mujeres que aún están entre nosotros, una afortunada y antigua amistad con descendientes de varias de las biografiadas y también, por haber podido encontrar apoyo bibliográfico y en redes sociales. Si sus esposos son considerados buenos o malos gobernantes eso no importó, no es fácil dirigir las vidas ajenas, sólo enmendar a veces el rumbo de la propia. Sabemos que hay muchas más mujeres que ameritan ser mencionadas, pero eso será motivo para un segundo volumen, si Dios y el tiempo lo permiten.

Sin pretensiones de historiadora, consideramos somos pioneras en dar a conocer el importante papel que tuvieron estas mujeres en la cultura y en la sociedad oaxaqueña, quienes nutrieron, sostuvieron, alentaron y consolaron a sus maridos, muy especialmente durante el tiempo en que se desempeñaron como gobernantes en nuestro Estado. Ellas contribuyeron a traer nuevos aires, esencias e impulsos, para el mejor logro de sus objetivos, los que realizaron movidas por un sentimiento muy humano como es el amor y el compromiso personal al estar convencidas de actuar por algo en lo que ellas creían.

Agregaremos que creemos firmemente que todo ser humano, está aquí en la Tierra, para cumplir una noble misión insustituible que se nos ha encomendado. Se vive para algo, no es cosa de vivir por vivir. Varias de ellas, originarias del estado de Oaxaca, otras de distintos estados de la República Mexicana y hasta una francesa, se comprometieron en el corto tiempo de visibilidad que tuvieron, a cumplir su misión, siguiendo sus intuiciones y sueños, su anhelo y el ritmo de su corazón, cantando canciones de esperanza y abriendo nuevos caminos hacia la dignidad de esa multitud de almas que forman el pueblo oaxaqueño. Después vino la oscuridad y el olvido. La vida de cada una de ellas debemos compartirla ya que es una fina tapicería que fueron bordando con sus amorosas manos extensiones de su corazón, abriéndolas siempre para dar sin esperar recibir. La memoria se fija con la escritura, lo que no se ponga en palabras sobre el papel lo borra el tiempo.

María de la Luz Sara González Esperón
Miembro del Seminario de Cultura Mexicana A.C.
Corresponsalía Oaxaca “Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos”

Presentación
por Claudio Sánchez Islas

A manera de prólogo

Manuela Trinidad Osorio Torres
Margarita Eustaquia Maza Parada
Ana María Solar Campero y Magro
Manuela María Mimiaga
María Jacinta Meixueiro
Juana España
Delfina Ortega Díaz
Carmen Romero Rubio y Castelló
María Rafaela Salomé Varela Sánchez
Gertrudis Nieto Andrade y Moctezuma
María Dolores Garmendia Villafaña
Rita Delgado
Adela Cuesta
Soledad Carriedo Larrañaga
Paz Gaviño
Amparo Jordan
Isabel Alcolea Ulibarri
María Klerian Picoys
María Maceyra Bear
Isabel San Germán Fagoaga
Hortensia Casas Coronado
María Elena Ruiz Barboteau
María de los Ángeles Núñez Jimeno
Margarita Andrade González
Carmelita González Aguado
Deifilia Ramos Velásquez
María Luisa Trimalle
Luz Pardo
Amalia Alfaro
Guadalupe Arias
María Robledo
María Luisa de la Peña Hernández
Gloria Ruiz
Martha Julieta Audiffred Flores
María Eugenia Castañeda Morales
Paz Migueles Navarro
Ana María Guzmán Rodríguez
María de los Ángeles Arnaud Carreño
Narcedalia Pineda Núñez
Clara Scherer Castillo
Guadalupe Hinojosa Cuéllar
María de Lourdes Salinas Ortiz
Mané Sánchez Cámara

Galería de mujeres altruistas que se sumaron al trabajo social a lo largo del siglo XX hasta el presente y con ello ennoblecieron su propia existencia

Damas de la sociedad oaxaqueña colaboradoras en labores sociales con esposas de gobernadores

Reseña de la autora

Agradecimientos

Créditos fotográficos

Bibliografía

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 16.5 × 2.1 × 23 cm
Autor

Año

2018

Encuadernación

Pasta Blanda, Pasta Dura

Páginas

336

ISBN

978-607-8498-34-5

PRESENTACIÓN

A manera de prólogo

 

Una cita de Eduardo Galeano nos dice que en la historia del mundo y de nuestro país, encontramos historias mal contadas, por los mutiladores de la realidad que fue y que es, en donde se pierde ese fulgor que irradia el componente femenino, y quedan ciegos y mudos ante tradiciones ancestrales de machismo, racismo y militarismo mexicanos.

Nosotros agregaremos que durante siglos se han mantenido voces masculinas que borran por completo a la mujer. Años oscuros porque no era admitida ni su inteligencia ni su trabajo y la dejaban en la sombra. Lo respiré a pulmón cuando leí el libro los Gobernantes de Oaxaca. Historia (1823-1986) en donde aparecen como esposas de gobernadores, en unas cuantas líneas los nombres de Margarita Maza Parada y Carmen Romero Rubio, siendo ambas, mujeres quienes han traspasado el umbral de la fama y han sido recreadas ampliamente por varios historiadores. Podría agregarse que aparece, así, por casualidad, el nombre de Juana España, el de María Maceyra y el de María Klerian, pero hasta allí, el resto queda en el silencio, el olvido y la oscuridad.

Una de las características de nuestra cultura ha sido que el hombre y la mujer vivieran en esferas separadas que claramente respondían a la división de producción y reproducción dentro del núcleo familiar. La mujer debido a su condición reproductiva se quedaba en la sombra del hogar. Atendía al marido, criaba a los hijos, llevaba la economía doméstica y dirigía a los criados. No hacía vida social y sólo asistía a las funciones religiosas. Le estaba vedada cualquier osadía intelectual aunque fuera la de simple lectora. Aunque la historia nos ofrece en el pasado gloriosas excepciones.

La mujer se desenvolvió por largos periodos históricos, en el centro de la sociedad bajo roles establecidos. Roles en función de una organización patriarcal, clasista y autoritaria. Todavía en 1947 —de acuerdo a Valdés Echenique y Gomariz Moraga— el marido podía decidir si la mujer trabajaba dentro o fuera del hogar.

La desafortunada economía de México, la continua inestabilidad política y las repetidas invasiones extranjeras hicieron que el gobierno le permitiera a la mujer salir de casa, se integrara a la sociedad, se enriqueciera intelectualmente y fuera cambiando paulatinamente la relación entre los sexos. La época revolucionaria es la más recordada por el impulso que se le dio a la instauración del voto femenino y a la inclusión de la mujer en la vida política.

Finalmente se rompieron costumbres, lo que es muy difícil porque las costumbres se hacen leyes y hoy la mujer moderna del siglo XXI, es una mujer que vive el presente, cultivando su futuro, que trabaja por el porvenir y que en cierta manera deja atrás el pasado. Esto no se debe a una concesión gratuita, sino a que la mujer mexicana ha apretado el paso llevando en alto la antorcha de sus capacidades intelectuales, espirituales y físicas y en consecuencia, esa actitud propositiva ha hecho retroceder las sombras alimentando el brillo de la aurora que necesita el mundo, aunque sabemos es largo el trecho por caminar.

En cada periodo histórico de nuestro Estado: la Independencia, la creación de nuestro Estado, teniendo como primer gobernador a José María Murguía y Galardi, La Reforma, el Porfirismo, La Revolución, la Soberanía y el México Contemporáneo, la mujer ha sido producto de intensas transformaciones sociales e individuales que han sucedido en el transcurso del tiempo. Así ahora vemos que la mujer no solo vota, sino que en muchas sociedades desarrolladas gobierna países, genera proyectos e ideas, gerencia empresas líderes, o es mayoría entre estudiantes y graduados de carreras universitarias. Algo inconcebible años atrás.

Estas páginas nos muestran también que han existido mujeres muy por encima de todos los tabúes que imperaban para regir la situación de la mujer en Oaxaca. Mujeres extraordinarias que en diferentes áreas del quehacer social han marcado la diferencia.

Inmenso placer nos dio hacer público lo privado de cada una de estas  mujeres, mediante historias sublimes unas, valientes, innovadoras, felices y trágicas otras, que tienen que ver con ese tema tan actual y tan candente como es el de las mujeres, donde tánto hay que decir y reflexionar ya que formamos parte de la humanidad, en la que se quiera o no, representamos el 52% de la población total del Estado.

Cuando presenté en 2014 mi trabajo literario titulado Eternamente Oaxaca, incluí una página con nombres de esposas de gobernadores de Oaxaca, que por azares del destino fui registrando, poco a poco, con la idea de poder hacer algún día, un volumen con semblanzas que rescataran del olvido sus vidas, destinos e historias, para poder ser contempladas, desde ahora, con otros ojos, incluyendo fotografías inéditas de las biografiadas o de sus familiares.

Fueron noches de insomnio, de sueños, de recuerdos, de búsqueda, de frustración y de alegría, que se detuvieron por diversas razones en algo y en el tiempo, palabras que llamaron a palabras que se agolparon en nuestra mente. Pero llegó el día en que optamos por poner punto final a una tarea que sabíamos sería interminable por la riqueza y dificultad del tema, y decidimos no dejarlo “en el papel o un cajón” y compartirlo.

La elección se hizo de acuerdo a diversas circunstancias ya que hay cercanía con las mujeres que aún están entre nosotros, una afortunada y antigua amistad con descendientes de varias de las biografiadas y también, por haber podido encontrar apoyo bibliográfico y en redes sociales. Si sus esposos son considerados buenos o malos gobernantes eso no importó, no es fácil dirigir las vidas ajenas, sólo enmendar a veces el rumbo de la propia. Sabemos que hay muchas más mujeres que ameritan ser mencionadas, pero eso será motivo para un segundo volumen, si Dios y el tiempo lo permiten.

Sin pretensiones de historiadora, consideramos somos pioneras en dar a conocer el importante papel que tuvieron estas mujeres en la cultura y en la sociedad oaxaqueña, quienes nutrieron, sostuvieron, alentaron y consolaron a sus maridos, muy especialmente durante el tiempo en que se desempeñaron como gobernantes en nuestro Estado. Ellas contribuyeron a traer nuevos aires, esencias e impulsos, para el mejor logro de sus objetivos, los que realizaron movidas por un sentimiento muy humano como es el amor y el compromiso personal al estar convencidas de actuar por algo en lo que ellas creían.

Agregaremos que creemos firmemente que todo ser humano, está aquí en la Tierra, para cumplir una noble misión insustituible que se nos ha encomendado. Se vive para algo, no es cosa de vivir por vivir. Varias de ellas, originarias del estado de Oaxaca, otras de distintos estados de la República Mexicana y hasta una francesa, se comprometieron en el corto tiempo de visibilidad que tuvieron, a cumplir su misión, siguiendo sus intuiciones y sueños, su anhelo y el ritmo de su corazón, cantando canciones de esperanza y abriendo nuevos caminos hacia la dignidad de esa multitud de almas que forman el pueblo oaxaqueño. Después vino la oscuridad y el olvido. La vida de cada una de ellas debemos compartirla ya que es una fina tapicería que fueron bordando con sus amorosas manos extensiones de su corazón, abriéndolas siempre para dar sin esperar recibir. La memoria se fija con la escritura, lo que no se ponga en palabras sobre el papel lo borra el tiempo.

María de la Luz Sara González Esperón
Miembro del Seminario de Cultura Mexicana A.C.
Corresponsalía Oaxaca “Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos”

INDICE

Presentación
por Claudio Sánchez Islas

A manera de prólogo

Manuela Trinidad Osorio Torres
Margarita Eustaquia Maza Parada
Ana María Solar Campero y Magro
Manuela María Mimiaga
María Jacinta Meixueiro
Juana España
Delfina Ortega Díaz
Carmen Romero Rubio y Castelló
María Rafaela Salomé Varela Sánchez
Gertrudis Nieto Andrade y Moctezuma
María Dolores Garmendia Villafaña
Rita Delgado
Adela Cuesta
Soledad Carriedo Larrañaga
Paz Gaviño
Amparo Jordan
Isabel Alcolea Ulibarri
María Klerian Picoys
María Maceyra Bear
Isabel San Germán Fagoaga
Hortensia Casas Coronado
María Elena Ruiz Barboteau
María de los Ángeles Núñez Jimeno
Margarita Andrade González
Carmelita González Aguado
Deifilia Ramos Velásquez
María Luisa Trimalle
Luz Pardo
Amalia Alfaro
Guadalupe Arias
María Robledo
María Luisa de la Peña Hernández
Gloria Ruiz
Martha Julieta Audiffred Flores
María Eugenia Castañeda Morales
Paz Migueles Navarro
Ana María Guzmán Rodríguez
María de los Ángeles Arnaud Carreño
Narcedalia Pineda Núñez
Clara Scherer Castillo
Guadalupe Hinojosa Cuéllar
María de Lourdes Salinas Ortiz
Mané Sánchez Cámara

Galería de mujeres altruistas que se sumaron al trabajo social a lo largo del siglo XX hasta el presente y con ello ennoblecieron su propia existencia

Damas de la sociedad oaxaqueña colaboradoras en labores sociales con esposas de gobernadores

Reseña de la autora

Agradecimientos

Créditos fotográficos

Bibliografía

Otros

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 16.5 × 2.1 × 23 cm
Autor

Año

2018

Encuadernación

Pasta Blanda, Pasta Dura

Páginas

336

ISBN

978-607-8498-34-5