Centéotl en los Lunes del Cerro en Oaxaca – 2a Edición Actualizada

$200.00

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PRESENTACIÓN

SALVADOR SIGÜENZA OROZCO

El trabajo La diosa Centeótl y su presencia en la fiesta de los Lunes del Cerro es, como muchos acontecimientos en Oaxaca, resultado de un esfuerzo colectivo que, a partir de revisión documental y labores en campo, elaboraron un grupo de personas con conocimientos y experiencia en antropología, historia, cultura y folklore; equipo de trabajo que comparte un interés genuino en el análisis y la reconstrucción de un conjunto de festejos elaborados colectivamente y por lo tanto, pertenecientes a una comunidad.

A partir del reconocimiento del papel que cumple la representación de la Diosa Centéotl en el formato actual de las Celebraciones de los Lunes del Cerro y su Guelaguetza, el libro busca identificar sus referentes históricos, antropológicos y culturales; esto en un contexto en el que la Diosa personalizada es considerada anfitriona de la celebración y constituye una expresión de la cultura intangible que es importante fortalecer y preservar en el ánimo de las generaciones más jóvenes, convertidas en núcleo de las fiestas de julio en tanto organizadores, bailarines, músicos y creadores. Si bien se busca establecer el vínculo histórico de esta deidad y su interpretación en la cultura contemporánea, con la finalidad de protegerla del uso ligero que implica insertarla en un espectáculo justificado por sus aportaciones al turismo, también se trata de una deferencia y un reconocimiento a las mujeres en las que ha recaído esta distinción durante las fiestas de los Lunes del Cerro.

El trabajo está articulado en siete apartados. En Las divinidades agrícolas del mundo, Prometeo Sánchez Islas nos lleva por un esmerado recorrido sobre el culto a la Tierra–Madre en diversas culturas del planeta. A partir de la idea de que las divinidades femeninas son protagonistas de relatos que acentúan su capacidad creadora, el autor se refiere a la diosa Pachamama de los incas, la Ixmucané maya, a Ceres y Ops en el mundo latino clásico; en el Medio Oriente aborda la figura de Cibeles en Frigia (en la actual Turquía), la Astarté fenicia y la Ninhursag en Sumeria; también señala que en Oriente ha existido la peculiar imagen de Inari, personificación japonesa de varias deidades, mientras en China ha estado presente la figura de Shennong, que se traduce literalmente como “El Divino Granjero”, y alude al Pabellón de las Rogativas por las Buenas Cosechas, situado en el campus del Templo del Cielo de Beijing. Se trata, en sí, de un recorrido por la fertilidad, la abundancia y la suficiencia.

En La Diosa Centéotl, María Luisa Acevedo Conde realiza una caminata histórica sobre la colonización y las disputas por el territorio de la actual ciudad de Oaxaca, enfatizando la presencia de los mexicas en el siglo XV y las guerras sostenidas en contra de mixtecos y zapotecos. La colonización dirigida desde el altiplano central trajo a un grupo de Xochimilcas, quienes trasladaron sus fiestas; una de ellas consistía en honrar y sacrificar a una joven mujer, considerada la personificación de Xilonen, nombre de Centéotl como deidad del maíz tierno. En esas fechas, el maíz ya tenía jilotes (en náhuatl, xilotl). La posterior llegada de los españoles y el establecimiento de la ermita de la Santa Vera Cruz, dedicada a la Virgen del Carmen, generó durante la época virreinal un proceso de hibridación y sincretismo que se conservó durante el México independiente, en el contexto de construcción del nacionalismo mexicano. La autora concluye que Xilonen perdió su significado histórico y si bien las celebraciones que inicialmente se realizaban en su honor aún se efectúan cada año, muy pocos recuerdan su origen y propósito.

Los siguientes tres textos plantean aspectos más contemporáneos. Demetrio Quiroz comparte, de manera festiva y con cierto aire de nostalgia, un conjunto de remembranzas; en Amo la Guelaguetza, pero amo más a los Lunes del Cerro, refiere recuerdos y vivencias acerca de bebidas, comidas (en primer lugar las medias tortas de frijol o de chileajo), paseos, calendas y aguaceros; relata paisajes y aventuras. Sin embargo, el apego de Quiroz (que parece devenir en devoción) hacia los Lunes del Cerro, viene de la oportunidad que los festejos brindan a la celebración y a la convivencia en familia y en comunidad.
En Centéotl, Guillermo García Manzano retoma, al igual que el texto de María Luisa Acevedo, elementos históricos simbolizados en los festejos de Centéotl en la época prehispánica, la Colonia y el México independiente. Así mismo, reitera el significado de la construcción de tradiciones y de la importancia del folkclore en la configuración de las fiestas, particularizando en la composición, a largo del siglo veinte, de una serie de escenificaciones fundadas en la conseja y la tradición: el Culto a la Diosa Centéotl, Las Bodas de Cosijoeza, el Bani Stui Gulal y la Princesa Donají. El texto de Guillermo García tiene el valor adicional de transmitir una serie de vivencias en torno a las fiestas de los Lunes del Cerro, en las cuales ha estado involucrado activamente.

Por otra parte, en Las diosas, las mujeres, Concepción Villalobos López puntualiza la presencia de la mujer no solo como figura central de los festejos, sino también como personaje importante en la organización y difusión de los mismos; refiere algunas crónicas desde la perspectiva de las participantes y señala la construcción de estereotipos a partir de rasgos que los medios han atribuido –equivocadamente– a las mujeres. Asimismo, narra el proceso de participación de las diosas: la elección en cada uno de sus lugares de origen, los temas que preparan para participar en el certamen de Oaxaca, el desarrollo del mismo y, en el caso de las elegidas, su papel en el contexto de la fiesta y los aprendizajes de cada una de ellas. El texto de Villalobos tiene el valor agregado de haber entrevistado a algunas de las Diosas. La parte final del trabajo presenta una detallada relación y una galería fotográfica de las mujeres que han presidido los Lunes del Cerro.

Finalmente este trabajo, que busca contribuir modestamente al conocimiento del tema abordado y ofrecer un reconocimiento a los hombres y mujeres que han hecho posible la conservación de las celebraciones citadas, fue posible gracias al apoyo recibido por Acontragolpe. Letras a través de la convocatoria PACMYC 2012.

Oaxaca, octubre de 2013.

(2019) PD. Seis años después, los autores que en 2013 dieron forma a Centéotl emprendieron un nuevo recorrido por el sendero andado, para renovar su interés y compromiso con el tema. La presente edición mantiene los valores y criterios de identidad y cohesión articulados en torno al maíz, la tierra y la agricultura; asimismo, refiere el simbolismo y la trascendencia de Centéotl, tema de indudable interés para las comunidades oaxaqueñas. De forma adicional, actualiza los nombres de las mujeres que han enriquecido esta representación emblemática de la veraniega celebración oaxaqueña: las Fiestas de los Lunes del Cerro. Leer esta nueva edición de Centéotl, nos hará recordar su génesis, finalidad y esencia.

Presentación
Salvador Sigüenza Orozco

Las Divinidades Agrícolas del Mundo
Prometeo Alejandro Sánchez Islas

La Diosa Centéotl
María Luisa Acevedo Conde

Amo la Guelaguetza, pero amo más los Lunes del Cerro
José Demetrio Quiroz Alcántara

Centéotl
Guillermo García Manzano

Las diosas, las mujeres
María Concepción Villalobos López

Relación de Diosas Centéotl 1969-2018

Diosas Centéotl (Imágenes)

Carteles y comentarios de nuestras fiestas tradicionales
Guillermo García Manzano

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 17 × 1 × 21.5 cm
Autor

, , , ,

Año

2019

Páginas

156

ISBN

978-607-8498-68-0

PRESENTACIÓN

PRESENTACIÓN

SALVADOR SIGÜENZA OROZCO

El trabajo La diosa Centeótl y su presencia en la fiesta de los Lunes del Cerro es, como muchos acontecimientos en Oaxaca, resultado de un esfuerzo colectivo que, a partir de revisión documental y labores en campo, elaboraron un grupo de personas con conocimientos y experiencia en antropología, historia, cultura y folklore; equipo de trabajo que comparte un interés genuino en el análisis y la reconstrucción de un conjunto de festejos elaborados colectivamente y por lo tanto, pertenecientes a una comunidad.

A partir del reconocimiento del papel que cumple la representación de la Diosa Centéotl en el formato actual de las Celebraciones de los Lunes del Cerro y su Guelaguetza, el libro busca identificar sus referentes históricos, antropológicos y culturales; esto en un contexto en el que la Diosa personalizada es considerada anfitriona de la celebración y constituye una expresión de la cultura intangible que es importante fortalecer y preservar en el ánimo de las generaciones más jóvenes, convertidas en núcleo de las fiestas de julio en tanto organizadores, bailarines, músicos y creadores. Si bien se busca establecer el vínculo histórico de esta deidad y su interpretación en la cultura contemporánea, con la finalidad de protegerla del uso ligero que implica insertarla en un espectáculo justificado por sus aportaciones al turismo, también se trata de una deferencia y un reconocimiento a las mujeres en las que ha recaído esta distinción durante las fiestas de los Lunes del Cerro.

El trabajo está articulado en siete apartados. En Las divinidades agrícolas del mundo, Prometeo Sánchez Islas nos lleva por un esmerado recorrido sobre el culto a la Tierra–Madre en diversas culturas del planeta. A partir de la idea de que las divinidades femeninas son protagonistas de relatos que acentúan su capacidad creadora, el autor se refiere a la diosa Pachamama de los incas, la Ixmucané maya, a Ceres y Ops en el mundo latino clásico; en el Medio Oriente aborda la figura de Cibeles en Frigia (en la actual Turquía), la Astarté fenicia y la Ninhursag en Sumeria; también señala que en Oriente ha existido la peculiar imagen de Inari, personificación japonesa de varias deidades, mientras en China ha estado presente la figura de Shennong, que se traduce literalmente como “El Divino Granjero”, y alude al Pabellón de las Rogativas por las Buenas Cosechas, situado en el campus del Templo del Cielo de Beijing. Se trata, en sí, de un recorrido por la fertilidad, la abundancia y la suficiencia.

En La Diosa Centéotl, María Luisa Acevedo Conde realiza una caminata histórica sobre la colonización y las disputas por el territorio de la actual ciudad de Oaxaca, enfatizando la presencia de los mexicas en el siglo XV y las guerras sostenidas en contra de mixtecos y zapotecos. La colonización dirigida desde el altiplano central trajo a un grupo de Xochimilcas, quienes trasladaron sus fiestas; una de ellas consistía en honrar y sacrificar a una joven mujer, considerada la personificación de Xilonen, nombre de Centéotl como deidad del maíz tierno. En esas fechas, el maíz ya tenía jilotes (en náhuatl, xilotl). La posterior llegada de los españoles y el establecimiento de la ermita de la Santa Vera Cruz, dedicada a la Virgen del Carmen, generó durante la época virreinal un proceso de hibridación y sincretismo que se conservó durante el México independiente, en el contexto de construcción del nacionalismo mexicano. La autora concluye que Xilonen perdió su significado histórico y si bien las celebraciones que inicialmente se realizaban en su honor aún se efectúan cada año, muy pocos recuerdan su origen y propósito.

Los siguientes tres textos plantean aspectos más contemporáneos. Demetrio Quiroz comparte, de manera festiva y con cierto aire de nostalgia, un conjunto de remembranzas; en Amo la Guelaguetza, pero amo más a los Lunes del Cerro, refiere recuerdos y vivencias acerca de bebidas, comidas (en primer lugar las medias tortas de frijol o de chileajo), paseos, calendas y aguaceros; relata paisajes y aventuras. Sin embargo, el apego de Quiroz (que parece devenir en devoción) hacia los Lunes del Cerro, viene de la oportunidad que los festejos brindan a la celebración y a la convivencia en familia y en comunidad.
En Centéotl, Guillermo García Manzano retoma, al igual que el texto de María Luisa Acevedo, elementos históricos simbolizados en los festejos de Centéotl en la época prehispánica, la Colonia y el México independiente. Así mismo, reitera el significado de la construcción de tradiciones y de la importancia del folkclore en la configuración de las fiestas, particularizando en la composición, a largo del siglo veinte, de una serie de escenificaciones fundadas en la conseja y la tradición: el Culto a la Diosa Centéotl, Las Bodas de Cosijoeza, el Bani Stui Gulal y la Princesa Donají. El texto de Guillermo García tiene el valor adicional de transmitir una serie de vivencias en torno a las fiestas de los Lunes del Cerro, en las cuales ha estado involucrado activamente.

Por otra parte, en Las diosas, las mujeres, Concepción Villalobos López puntualiza la presencia de la mujer no solo como figura central de los festejos, sino también como personaje importante en la organización y difusión de los mismos; refiere algunas crónicas desde la perspectiva de las participantes y señala la construcción de estereotipos a partir de rasgos que los medios han atribuido –equivocadamente– a las mujeres. Asimismo, narra el proceso de participación de las diosas: la elección en cada uno de sus lugares de origen, los temas que preparan para participar en el certamen de Oaxaca, el desarrollo del mismo y, en el caso de las elegidas, su papel en el contexto de la fiesta y los aprendizajes de cada una de ellas. El texto de Villalobos tiene el valor agregado de haber entrevistado a algunas de las Diosas. La parte final del trabajo presenta una detallada relación y una galería fotográfica de las mujeres que han presidido los Lunes del Cerro.

Finalmente este trabajo, que busca contribuir modestamente al conocimiento del tema abordado y ofrecer un reconocimiento a los hombres y mujeres que han hecho posible la conservación de las celebraciones citadas, fue posible gracias al apoyo recibido por Acontragolpe. Letras a través de la convocatoria PACMYC 2012.

Oaxaca, octubre de 2013.

(2019) PD. Seis años después, los autores que en 2013 dieron forma a Centéotl emprendieron un nuevo recorrido por el sendero andado, para renovar su interés y compromiso con el tema. La presente edición mantiene los valores y criterios de identidad y cohesión articulados en torno al maíz, la tierra y la agricultura; asimismo, refiere el simbolismo y la trascendencia de Centéotl, tema de indudable interés para las comunidades oaxaqueñas. De forma adicional, actualiza los nombres de las mujeres que han enriquecido esta representación emblemática de la veraniega celebración oaxaqueña: las Fiestas de los Lunes del Cerro. Leer esta nueva edición de Centéotl, nos hará recordar su génesis, finalidad y esencia.

INDICE

Presentación
Salvador Sigüenza Orozco

Las Divinidades Agrícolas del Mundo
Prometeo Alejandro Sánchez Islas

La Diosa Centéotl
María Luisa Acevedo Conde

Amo la Guelaguetza, pero amo más los Lunes del Cerro
José Demetrio Quiroz Alcántara

Centéotl
Guillermo García Manzano

Las diosas, las mujeres
María Concepción Villalobos López

Relación de Diosas Centéotl 1969-2018

Diosas Centéotl (Imágenes)

Carteles y comentarios de nuestras fiestas tradicionales
Guillermo García Manzano

Otros

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 17 × 1 × 21.5 cm
Autor

, , , ,

Año

2019

Páginas

156

ISBN

978-607-8498-68-0