Música Regional Oaxaqueña de ayer y hoy + Disco con canciones

$450.00

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INTRODUCCIÓN

Este libro de transcripciones de la música regional oaxaqueña fue inspirado por el descubrimiento de que los órganos tubulares históricos de Oaxaca podían sonar como una banda de viento interpretando música folklórica. Ello no resulta tan sorprendente puesto que el órgano es también un instrumento de viento, de hecho es el más grande y versátil de todos, y sus numerosos tubos pueden producir sonidos parecidos a los de flautas, trompetas y trombones. Pero fue la entusiasta respuesta del público al escuchar selecciones de la música oaxaqueña tocadas en el órgano lo que nos alentó a crear un programa entero del repertorio folklórico.

La mayoría de las piezas fueron seleccionadas del repertorio de la Guelaguetza, el festival anual oaxaqueño de música y danza folklórica, en función de su valor musical como piezas de concierto, independientemente de su coreografía, su vestuario o su letra; también se incluyeron algunas canciones sin danzas relacionadas. El percusionista Valentín Hernández agregó instrumentación para capturar el pulso y el espíritu de las bandas de viento. Desde 2010, hemos presentado este concierto en los diez órganos restaurados del Estado durante las celebraciones de la comunidad y en 2013 se hizo una grabación del programa.

El disco ha demostrado ser especialmente útil como tarjeta de presentación del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca (IOHIO) en pueblos con órganos no restaurados y a menudo abandonados, donde la gente ya no guarda ningún recuerdo del uso original del órgano ni mucho menos de su sonido. Las autoridades en los pueblos han quedado asombrados al escuchar por primera vez esta música tan conocida tocada en un instrumento desconocido, permitiéndoles imaginar cómo sonaba el órgano de su comunidad. Esperamos que este material ayude a despertar el interés local para preservar y proteger los órganos, funcionen o no funcionen.

El siguiente paso fue transcribir las improvisaciones y los arreglos existentes de nuestro programa de concierto con el fin de publicar las partituras y así difundir el repertorio oaxaqueño más ampliamente. Si bien las interpretaciones fueron concebidas con el sonido del órgano tubular en mente, pueden tocarse en cualquier otro instrumento de teclado, ya sea piano, clavecín, órgano electrónico o teclado electrónico.
La música seleccionada para este libro tiene una historia interesante. Se originó en los siglos XIX y XX en base a la tradición de tonalidades y formas europeas, como valses y marchas; se tocaba en instrumentos importados, principalmente de Francia, o en réplicas hechas localmente. Desde entonces, los bailes y el acompañamiento de la banda de viento se realizan en los pueblos durante las celebraciones especiales. Las piezas originalmente eran cortas y con muchas repeticiones; tenían títulos como El Guajolote, El Atole, El Palomo o El Toro y generalmente se referían a las etapas previas a una boda. Estas piezas posiblemente no hubieran evolucionado o incluso hubieran desaparecido, si no fuera por el interés y el compromiso de músicos locales –incluyendo a los “organistas” (que por lo general tocaban los armonios)– que visitaban comunidades en la región para transcribir y recopilar su música. Estos “etnomusicólogos” locales unieron las piezas en una sola obra más extensa, como es el caso del jarabe, que es una danza alegre y exuberante, y generalmente fueron nombrados según su región, como el Jarabe Mixteco o el Jarabe del Valle. Finalmente las transcripciones fueron arregladas para bandas de viento con el fin de dar mayor difusión a la música.

Las recopilaciones regionales se fusionaron posteriormente en un repertorio estatal, que fue presentado durante el “Homenaje Racial” en los 1930s y más tarde en la Guelaguetza en los 1950s. Desde entonces, estos arreglos se han formalizado y sofisticado de acuerdo con el avance tecnológico y los estándares internacionales para el turismo. Las bandas se enriquecieron con instrumentos mejorados y directores mejor capacitados. Los pasos de baile tradicionales –los hombres y las mujeres por lo general bailaban en líneas separadas, uno frente al otro pero sin tocarse ni mirarse– a menudo fueron modificados o reemplazados por coreografías más complejas y deslumbrantes y un vestuario más elaborado para coordinarse con la evolución de la música. De hecho, algunos bailes y trajes fueron inventados específicamente para el evento. Actualmente la Guelaguetza ya no es solo un evento oaxaqueño o incluso nacional, sino que se presenta en todo el mundo por oaxaqueños, mexicanos y no mexicanos; además se le puede ver en el internet. Por otro lado, las comunidades todavía sienten un vínculo especial por su propia música que sigue predominando en sus celebraciones.

Las bandas de viento son las principales transmisoras de la música regional, pero se toca también con mariachis, conjuntos de guitarras, grupos corales, cantantes, marimbas, bandas de rock y ahora, órganos tubulares. En Oaxaca donde se cree que un pueblo sin banda es un pueblo sin alma, las bandas tienen una presencia más fuerte que en cualquier otra parte de México. Éstas tocan en todo tipo de celebraciones: bodas, graduaciones, cumpleaños, días de santos, mayordomías, ceremonias gubernamentales e inauguraciones. No hay una distinción clara entre la música festiva y la música religiosa, donde las bandas siempre acompañan las procesiones religiosas en sus recorridos por las calles de la ciudad o del pueblo más pequeño. Las bandas también tocan dentro de las iglesias en misas especiales, desde los tonos tristes de una misa fúnebre hasta la alabanza alegre de un santo o a la Virgen María. Por ejemplo, los bailarines interpretan la Danza de la Pluma para el Señor del Rayo en la Catedral, el Jarabe del Valle para la Virgen María en la Basílica de la Soledad y el Rosario Oaxaqueño para la Virgen del Rosario en del Templo de Santo Domingo de Guzmán. El IOHIO ha encontrado numerosos manuscritos e instrumentos de banda del siglo XIX en las iglesias de áreas remotas de Oaxaca, escritos por compositores locales para fiestas religiosas específicas de sus comunidades.

Siglos atrás, los órganos portátiles acompañaron las ceremonias religiosas al aire libre. Los pequeños órganos “procesionales” de mesa que se importaron a la Nueva España en el siglo XVI fueron claves como apoyo musical en la evangelización de los pueblos. Podían cargarse alrededor del atrio o la capilla abierta de la iglesia y colocarse en el punto de parada de una procesión para acompañar los cantos durante un bautismo colectivo, a menudo para cientos de personas, o para la veneración de un santo o un ritual dominicano. A medida que las iglesias se ampliaron y se consolidaron para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento, los órganos estacionarios más grandes reemplazaron a los órganos portátiles y desde entonces, su función litúrgica fue similar al de los órganos europeos.

********************

Este libro está dedicado a los compositores, recopiladores y arreglistas de la música folklórica oaxaqueña. Las obras que carecen de una autoría, se citan simplemente como sones tradicionales que afortunadamente fueron conservados a través del tiempo por su relevancia en las comunidades. Al momento en que se escribieron estas obras, todavía  estaban en uso algunos órganos tubulares oaxaqueños. Estoy segura de que los compositores nunca imaginaron que su música algún día podría escucharse en un órgano, y solo espero que les hubiera caído como una bonita sorpresa.

Cecilia Winter
Agosto de 2018

INTRODUCCIÓN
INTRODUCTION

RECOMENDACIONES TÉCNICAS
TECHNICAL RECOMMENDATIONS

MAPA DE LAS OCHO REGIONES DEL ESTADO DE OAXACA

CELEBRACIÓN TRADICIONAL
Las Mañanitas
REGIÓN DE LOS VALLES CENTRALES
Marcha Gira Triunfal
Llévame Oaxaqueña
Jarabe del Valle
Cántaro de Coyotepec
Danza de la Pluma
REGIÓN DE LA MIXTECA
Canción Mixteca
Jarabe Mixteco
REGIÓN DE LA CAÑADA
Tortolita Cantadora
REGIÓN DEL PAPALOAPAM
La Tonalteca
Flor de Piña
REGIÓN DE LA SIERRA NORTE
Sones y Jarabes de Betaza
SIERRA MIXE
Himno al Rey Condoy
Sones y Jarabes Mixes
REGIÓN DEL ISTMO
La Martiniana
El Feo
La Llorona
La Tortuga del Arenal
La Sandunga (instrumental)
La Sandunga (canción)
REGIÓN DE LA COSTA
Sones de Pochutla
Pinotepa
HIMNOS OAXAQUEÑOS
Mi Linda Oaxaca
Dios Nunca Muere

BIOGRAFÍAS DE COMPOSITORES Y RECOPILADORES
NOTAS SOBRE LA EDITORA Y EL IOHIO

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 23 × 1.1 × 30.5 cm
Autor

Año

2018

Editorial

Carteles Editores, Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca

Idioma

,

Páginas

100

Medidas

23 x 30.5 cm

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN

Este libro de transcripciones de la música regional oaxaqueña fue inspirado por el descubrimiento de que los órganos tubulares históricos de Oaxaca podían sonar como una banda de viento interpretando música folklórica. Ello no resulta tan sorprendente puesto que el órgano es también un instrumento de viento, de hecho es el más grande y versátil de todos, y sus numerosos tubos pueden producir sonidos parecidos a los de flautas, trompetas y trombones. Pero fue la entusiasta respuesta del público al escuchar selecciones de la música oaxaqueña tocadas en el órgano lo que nos alentó a crear un programa entero del repertorio folklórico.

La mayoría de las piezas fueron seleccionadas del repertorio de la Guelaguetza, el festival anual oaxaqueño de música y danza folklórica, en función de su valor musical como piezas de concierto, independientemente de su coreografía, su vestuario o su letra; también se incluyeron algunas canciones sin danzas relacionadas. El percusionista Valentín Hernández agregó instrumentación para capturar el pulso y el espíritu de las bandas de viento. Desde 2010, hemos presentado este concierto en los diez órganos restaurados del Estado durante las celebraciones de la comunidad y en 2013 se hizo una grabación del programa.

El disco ha demostrado ser especialmente útil como tarjeta de presentación del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca (IOHIO) en pueblos con órganos no restaurados y a menudo abandonados, donde la gente ya no guarda ningún recuerdo del uso original del órgano ni mucho menos de su sonido. Las autoridades en los pueblos han quedado asombrados al escuchar por primera vez esta música tan conocida tocada en un instrumento desconocido, permitiéndoles imaginar cómo sonaba el órgano de su comunidad. Esperamos que este material ayude a despertar el interés local para preservar y proteger los órganos, funcionen o no funcionen.

El siguiente paso fue transcribir las improvisaciones y los arreglos existentes de nuestro programa de concierto con el fin de publicar las partituras y así difundir el repertorio oaxaqueño más ampliamente. Si bien las interpretaciones fueron concebidas con el sonido del órgano tubular en mente, pueden tocarse en cualquier otro instrumento de teclado, ya sea piano, clavecín, órgano electrónico o teclado electrónico.
La música seleccionada para este libro tiene una historia interesante. Se originó en los siglos XIX y XX en base a la tradición de tonalidades y formas europeas, como valses y marchas; se tocaba en instrumentos importados, principalmente de Francia, o en réplicas hechas localmente. Desde entonces, los bailes y el acompañamiento de la banda de viento se realizan en los pueblos durante las celebraciones especiales. Las piezas originalmente eran cortas y con muchas repeticiones; tenían títulos como El Guajolote, El Atole, El Palomo o El Toro y generalmente se referían a las etapas previas a una boda. Estas piezas posiblemente no hubieran evolucionado o incluso hubieran desaparecido, si no fuera por el interés y el compromiso de músicos locales –incluyendo a los “organistas” (que por lo general tocaban los armonios)– que visitaban comunidades en la región para transcribir y recopilar su música. Estos “etnomusicólogos” locales unieron las piezas en una sola obra más extensa, como es el caso del jarabe, que es una danza alegre y exuberante, y generalmente fueron nombrados según su región, como el Jarabe Mixteco o el Jarabe del Valle. Finalmente las transcripciones fueron arregladas para bandas de viento con el fin de dar mayor difusión a la música.

Las recopilaciones regionales se fusionaron posteriormente en un repertorio estatal, que fue presentado durante el “Homenaje Racial” en los 1930s y más tarde en la Guelaguetza en los 1950s. Desde entonces, estos arreglos se han formalizado y sofisticado de acuerdo con el avance tecnológico y los estándares internacionales para el turismo. Las bandas se enriquecieron con instrumentos mejorados y directores mejor capacitados. Los pasos de baile tradicionales –los hombres y las mujeres por lo general bailaban en líneas separadas, uno frente al otro pero sin tocarse ni mirarse– a menudo fueron modificados o reemplazados por coreografías más complejas y deslumbrantes y un vestuario más elaborado para coordinarse con la evolución de la música. De hecho, algunos bailes y trajes fueron inventados específicamente para el evento. Actualmente la Guelaguetza ya no es solo un evento oaxaqueño o incluso nacional, sino que se presenta en todo el mundo por oaxaqueños, mexicanos y no mexicanos; además se le puede ver en el internet. Por otro lado, las comunidades todavía sienten un vínculo especial por su propia música que sigue predominando en sus celebraciones.

Las bandas de viento son las principales transmisoras de la música regional, pero se toca también con mariachis, conjuntos de guitarras, grupos corales, cantantes, marimbas, bandas de rock y ahora, órganos tubulares. En Oaxaca donde se cree que un pueblo sin banda es un pueblo sin alma, las bandas tienen una presencia más fuerte que en cualquier otra parte de México. Éstas tocan en todo tipo de celebraciones: bodas, graduaciones, cumpleaños, días de santos, mayordomías, ceremonias gubernamentales e inauguraciones. No hay una distinción clara entre la música festiva y la música religiosa, donde las bandas siempre acompañan las procesiones religiosas en sus recorridos por las calles de la ciudad o del pueblo más pequeño. Las bandas también tocan dentro de las iglesias en misas especiales, desde los tonos tristes de una misa fúnebre hasta la alabanza alegre de un santo o a la Virgen María. Por ejemplo, los bailarines interpretan la Danza de la Pluma para el Señor del Rayo en la Catedral, el Jarabe del Valle para la Virgen María en la Basílica de la Soledad y el Rosario Oaxaqueño para la Virgen del Rosario en del Templo de Santo Domingo de Guzmán. El IOHIO ha encontrado numerosos manuscritos e instrumentos de banda del siglo XIX en las iglesias de áreas remotas de Oaxaca, escritos por compositores locales para fiestas religiosas específicas de sus comunidades.

Siglos atrás, los órganos portátiles acompañaron las ceremonias religiosas al aire libre. Los pequeños órganos “procesionales” de mesa que se importaron a la Nueva España en el siglo XVI fueron claves como apoyo musical en la evangelización de los pueblos. Podían cargarse alrededor del atrio o la capilla abierta de la iglesia y colocarse en el punto de parada de una procesión para acompañar los cantos durante un bautismo colectivo, a menudo para cientos de personas, o para la veneración de un santo o un ritual dominicano. A medida que las iglesias se ampliaron y se consolidaron para satisfacer las necesidades de una población en crecimiento, los órganos estacionarios más grandes reemplazaron a los órganos portátiles y desde entonces, su función litúrgica fue similar al de los órganos europeos.

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Este libro está dedicado a los compositores, recopiladores y arreglistas de la música folklórica oaxaqueña. Las obras que carecen de una autoría, se citan simplemente como sones tradicionales que afortunadamente fueron conservados a través del tiempo por su relevancia en las comunidades. Al momento en que se escribieron estas obras, todavía  estaban en uso algunos órganos tubulares oaxaqueños. Estoy segura de que los compositores nunca imaginaron que su música algún día podría escucharse en un órgano, y solo espero que les hubiera caído como una bonita sorpresa.

Cecilia Winter
Agosto de 2018

INDICE

INTRODUCCIÓN
INTRODUCTION

RECOMENDACIONES TÉCNICAS
TECHNICAL RECOMMENDATIONS

MAPA DE LAS OCHO REGIONES DEL ESTADO DE OAXACA

CELEBRACIÓN TRADICIONAL
Las Mañanitas
REGIÓN DE LOS VALLES CENTRALES
Marcha Gira Triunfal
Llévame Oaxaqueña
Jarabe del Valle
Cántaro de Coyotepec
Danza de la Pluma
REGIÓN DE LA MIXTECA
Canción Mixteca
Jarabe Mixteco
REGIÓN DE LA CAÑADA
Tortolita Cantadora
REGIÓN DEL PAPALOAPAM
La Tonalteca
Flor de Piña
REGIÓN DE LA SIERRA NORTE
Sones y Jarabes de Betaza
SIERRA MIXE
Himno al Rey Condoy
Sones y Jarabes Mixes
REGIÓN DEL ISTMO
La Martiniana
El Feo
La Llorona
La Tortuga del Arenal
La Sandunga (instrumental)
La Sandunga (canción)
REGIÓN DE LA COSTA
Sones de Pochutla
Pinotepa
HIMNOS OAXAQUEÑOS
Mi Linda Oaxaca
Dios Nunca Muere

BIOGRAFÍAS DE COMPOSITORES Y RECOPILADORES
NOTAS SOBRE LA EDITORA Y EL IOHIO

Otros

Información adicional

Peso 1 kg
Dimensiones 23 × 1.1 × 30.5 cm
Autor

Año

2018

Editorial

Carteles Editores, Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca

Idioma

,

Páginas

100

Medidas

23 x 30.5 cm